Resisto, tras varias batallas perdidas. Devastada, pero aún viva.
Sigo aquí, luchando, sin saber para qué ni contra qué. Sola, sin un ejército con el que contar, sin final, luchando sin acabar.
Sin razón, pero sin parar, cansada, no sé si de luchar o de no ganar. Ya no sé si no puedo o no quiero, no aguanto más. Lo intento, de verdad.
Hundida en un pozo, oscuro y sin final. No veo la luz o no quiero verla, ni un destello que me indique el camino ni el final.
No puedo nadar, o no quiero. Me hundo en agua turbia y negra que no me deja respirar. Una y otra vez, intentó escapar, pero no puedo, o no quiero, prefiero dejarme llevar.
Me siento perdida en plena oscuridad, sola en la soledad. Busco y no encuentro, sigo y me pierdo. Caigo cada vez más profundo y más difícil se me hace luchar.
No se el porqué pero aquí sigo, sin dejarme pisar. No sé cuánto aguantaré ni cuándo acabará este sufrimiento que no me deja amar.
