En un cuarto sin ventanas
se encuentran ramas enzarzadas,
sin orden ni equilibrio
se mueven con el viento
rozando los cabellos dormidos,
cabellos que desprenden sueños
que flotan y se mecen con delirio.
Con delicadeza rondan las sonrisas,
sonrisas que regalan risas.
Risas con armonía,
sinfonía.
El sonido que se anhela
con el silencio vacío
de bocas calladas
mientras inunda el frío.