De nuevo en la misma situación, abatida y destruida, sin ilusión. Vuelve a pasar, me prometí que dejaría de creer y empezaría a olvidar.
Pero no, he vuelto a caer, a cometer el error de confiar, de querer. Sí, mi culpa, volví a entregar todo a la ilusión, cegada, sin ver.
Decepcionada y dolida, ya no se qué creer ni en quién confiar. Sin ganas, sin ánimo, dormida.
Me hiciste soñar, pensar que existía el bien al final, para luego arrancarme toda la ilusión sin ni siquiera mirar.
Equivocada, más que nunca, al pensar que podría cambiar. Consumida la última cerilla, quemada.
Derramando lágrimas de cristal, gélidas, un día tras otro hasta conseguir olvidar.
Me hago pequeña, diminuta, escondida tras el dolor, una nube negra que envuelve al amor.
Poco a poco dejo de sentir, cada vez más fría y distante, con heridas abiertas que no dejan vivir.
